La Ouija
Hace mucho tiempo, existió un hombre que creaba los violines con el sonido más dulce y hermoso del mundo. Trescientos años después, un grupo de amigos se encontraba en el sótano de una casa. Uno de ellos había comprado un tablero de ouija el día anterior.
Habían quedado para experimentar si era verdad todo aquello que contaba la gente acerca de los poderes de este juego macabro. Luis, el chico que había comprado el tablero, les comentó que si levantaban el dedo del vaso les ocurrirían cosas extrañas. Comenzaron el juego. Colocaron cada uno un dedo en el vaso y esperaron. Tras cinco minutos de espera , el vaso se deslizó hacia la V, tras ella fue la A, la N, la E, la S, y por último la A. VANESA. Richard no pudo aguantarlo y retiró el dedo. No habló ni a Luis ni a Juan en una semana.
Vanesa era una prostituta que Luis y Juan habían contratado para Richard el día de su cumpleaños, hecho que solo conocían ellos tres. María y Luisa, que también se encontraban allí ese día, no entendieron nada.
Un día, Richard iba en su moto escuchando música de su grupo rock preferido, pero poco a poco las chirriantes cuerdas de solo se guitarra eléctrica se fueron dulcificando hasta convertirla estridente música en melodiosas notas surgidas de las cuerdas de un violín. Eran notas preciosas, pero Richard creyó haberse vuelto loco. Cayó de la moto y quedó en coma.
Juan fue a visitarle al hospital. Se encontraba sentado en la cama de Richard, cuando este se levantó, cogió a Juan con todas sus fuerzas, sus ojos se inyectaron en sangre y le habló.
- Estáis malditos- dijo con una voz que no era la suya.
Tras esto, Richard murió de un infarto y Juan se volvió loco.
Después de este suceso lo demás fue terrible. A Luisa la encontraron ahorcada en un pozo. María fue poseída e intentó matar a Luis, el cual se vio obligado a dispararle. Juan acabó encerrado en el psiquiátrico y Luis en la carcel, culpado de asesinato.
Un año después, solo se recuerda que la música que Richard escuchó era de un violín barnizado con sangre humana y de cuerdas hechas con hígado humano.
Juan Miguel García Arroyo
Juan Miguel García Arroyo


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