20.6.07

Sin palabras


Tenía ya todo sincronizado, sabía a qué hora ella se sentaba en su clase. El observarla hacía que una corriente de satisfacción y alegría le recorriera el cuerpo: estaba locamente enamorado de ella. Se sentaba a las 9:00 de la mañana y siempre llegaba a clase tarde, pero le daba lo mismo ya que recuperaba el tiempo perdido con ayuda de sus compañeros.Esa mañana no asistió ha primera hora porque se entretuvo mirándola: era hermosa, tendría unos quince años, la melena larga, siempre suelta, de pelo liso, bien cuidado y brillante. E soñaba e imaginaba que acariciar durante horas su cabello, pero siempre le quedaba en sueños. Era tímido, no veía la oportunidad de poder entablar conversación con ella. Verla por la ventana del instituto empezaba ser una costumbre para él.
Tenía algún amigo que solía salir con su grupo: podía haber tenido la oportunidad de charlar con ella, cara a cara, contemplar su sonrisa y disfrutar de su mirada. Pero algo le empujaba a echarse para atrás por miedo a que la gente que le rodeaba lo notara incluso que ella notara su nerviosismo o le subiera la adrenalina: sentirse sonrojado le resultaba vergonzoso.
Un día, al salir de casa, la vio sentada en su banco. Sintió un nudo en el estómago que le hizo pararse en seco, cara a cara, frente a frente, no entendía por que su cuerpo no se movía, solo la observaba. En ese momento ella levantó los ojos hacía él; se aguantaron la mirada durante unos segundos que parecieron minutos, hasta que ella sonrió. Azorado, sólo acertó a esbozar una mueca parecida a una sonrisa; ella hizo un movimiento con la mano para que él se acercara y le hizo caso. Se sentó a su lado, no entendía nada, pero no podía dejar de pensar el lo maravilloso que era estar cerca de ella, sentir su respiración…ella le dijo que le conocía y que le llevaba observando todos los días. Cuando furtivamente la miraba por la ventana. Le dijo que esa timidez y esa constancia la gustaba y que por eso se situaba cerca de la ventana, para sentir cómo sus ojos la observaban. Le confesó que poco a poco quedó atrapada en ese juego, hasta el punto de no poder de dejar de practicarlo todos los días: presa y cazador enamorado. Finalmente, le cogió la mano, acerco sus labios a los labios temblorosos de él, después de susurrarle con dulzura que cada una de aquellas infinitas miradas fue una pequeña declaración de amor, una declaración de amor sin palabras.


Tamara Colotto Guillén. 1ºB

El retiro

El retiro

El parque más cercano a mi casa es el del retiro.Yo estaba cansado de que todo el mundo me dijera ¡que suerte, vives al lado del parque más grande de Madrid! Yo, la verdad, no le encontraba ningún atractivo. Un buen día mi abuelo, harto de yo no quisiera ir al parque, me propuso que nos coláramos por la noche para mostrarme la magia del Retiro. Mi madre me había contado que el abuelo fue vigilante de noche en el parque, y que se lo conocía de cabo a rabo. La noche siguiente entramos por un lugar que no estaba vigilado. Comenzamos la visita, de repente aparecieron los amigos del abuelo que, como el, habían patrullado el parque en su juventud y detrás de ellos sus nietos quienes, como yo, vivían cerca y no le encontraban ningún aliciente al parque. El abuelo se despidió, se escucharon voces y me hizo un gesto para fuera con sigilo. Divisamos a lo lejos una pequeña hoguera; minutos después,oí a un pájaro hablar con alguien, no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Todos los animales del parque estaban allí, reunidos, hablaban de los “humanos” y sus costumbres. Un pato expuso su queja y digo que no era bueno que a los patos les dieran tanta comida, una ardilla argumentó que si el parque no estuviera tan sucio alguna de ellas no habrían decidido huir. Un hurón dijo que el problema eran los niños “antes comenzó, los niños venían con mas frecuencia, pero ahora los niños prefieren la televisión y las altas tecnologías pocos chicos vienen a jugar con sus padres,” terminó. Aquí vino mi gran sorpresa los árboles también podían hablar. Habló el árbol mas antiguo del retiro “el Agüegüete", el contó su opinión. Yo creo que el problema es de todos, nuestra madre la tierra esta en peligro, no habéis oído en las noticias lo que esta pasando nosotros también tenemos que hacer todo lo posible por mejorar el parque y poco a poco todos nos tomaran por ejemplo. Al escuchar esto un ave migratoria decidió explicar su idea “del lugar que provengo los parques están llenos y habitan animales felices yo pienso que si comenzáis a ser buenos con la madre naturaleza todo España vendrá a visitaros y estaréis contentos y los animales que huyeron volverán”. Después de esta intervención los animales se despidieron ya que el amanecer estaba cerca, fueron a sus casas. Después de aquella noche mágica comprendí que mi abuelo me había dejado en herencia lo mejor: el aprecio a la naturaleza. En ese momento me di cuenta de que vivir cerca del Retiro era muy emocionante.

Laura Fernández 1ºB

7.6.07

El fantasma y la rosa

Un hombre, Federico, acababa de morir. Fue al cielo donde le esperaba la gloria eterna, pero Zeus, el dios de los dioses, le detuvo en el camino y le dijo:
-No puedes entrar en el paraíso, antes debes traerme el objeto más preciado que tenías estando vivo. Te doy media hora, ya sabes el camino.-
Federico estuvo pensando lo que más quería y llegó la hora de entregárselo a Zeus. Federico le entrego el anillo de su boda y le dijo a Zeus –Esta es mi alianza, cuando estaba vivo a la persona
que más quería era a mi mujer, esto es una prueba de nuestro amor.-
Zeus le miró con furia y le respondió –Mentira, a la persona que más quisiste estando vivo fue a tu madre.
En ese mismo instante recordó una escena de su vida que pensó que se le había olvidado: era el preciso momento en el que su madre moría en sus brazos, siendo aun muy joven (la causa de su muerte fue que enfermó y no tenían medicinas para curarla, eran demasiado pobres); sus últimas palabras fueron: "Nunca te olvides de mí, hijo, ni de lo mucho que he luchado para sacarte adelante".
Mientras le decía estas palabras, ella, con sus últimas fuerzas, se quito su collar del cuello y lo depositó en sus manos; era una rosa de oro blanco.
En ese mismo momento del ojo de Federico se escapó una lágrima que rodó por su mejilla y se posó en la mano de Zeus. Él, contento, se dispuso a entrar en el paraíso con una sonrisa que iluminaba todo el lugar, Zeus se lo impidió diciéndole – Se te ha acabado el tiempo, ya ha pasado la media hora.
Durante todas las noches su fantasma, se aparecía en sueños a los hombres que no tenían madre y les recordaba todo lo que ellas les quería y todo lo que tuvo que pasar para sacarlo adelante.
Por eso siempre se les regala una rosa a las madres el día de la madre y una rosa blanca a las madres que están muertas representando y recordando la rosa de oro blanco que le entregó la madre de Federico a Federico en los últimos momentos de su vida.





Estefanía Hernández Catalán 1ºA

Una historia de la guerra civil


Érase una vez, en 1935, que las radios de toda España anunciaban que se avecinaba una guerra civil muy dura entre los bandos republicano y fascista.
Kike era un chaval de 16 años que vivía en Guernica con su abuela, ya muy anciana, por que su madre murió al nacer él, y su padre, a consecuencia de una enfermedad. El hermano mayor de Kike, Pablo, de 20 años, vivía en Burgos donde había ido porque pensaba que tenía más futuro que en Guernica.
Llegó el 18 de julio de 1936, fecha terrorífica para España, ya que se desató una cruel guerra civil. Burgos quedó en la zona fascista, cosa que no gustó nada a Pablo, porque su familia era republicana. En cambio, Guernica quedó en manos republicanas, por lo que Kike y Pablo tendrían que luchar en bandos diferentes, pensando lo mismo, y queriéndose mucho. Por ello, Pablo intentó huir de Burgos para unirse con su familia, pero no pudo.
El día 26 de abril de 1937, pasó lo peor: la Legión Cóndor, compuesta por pilotos alemanes, bombardearon Guernica. Al ver que algo iba mal, la abuela de Kike, le obligó a que escapase de aquel infierno. Kike tuvo que dejar que muriese allí su abuela, ya que ésta tenía dificultades para moverse a causa de la edad.
Solo, y con su hermano en Burgos donde él no podría aparecer por temor a perder su vida, Kike fue movilizado por el Gobierno republicano.
Un día de 1938, en la batalla del Ebro, Kike pasó la peor experiencia de su vida, ya que allí murió su hermano. Sin familia y sumergido en los horrores de la guerra, Kike pasó una terrible depresión.
En 1939, al final de la guerra, y al ganar los fascistas. Kike fue a la cárcel, por orden de Franco, donde sería fusilado un año después, tras haber sufrido terribles experiencias y sufrimientos.
Kike es un personaje ficticio, pero, posiblemente, pasase una experiencia parecida, o igual, a los entre 500.000 y 1.000.000 de muertos que ocasionó la guerra civil española., ya que todavía se discute la cifra de muertes y aún no se han descubierto muchas fosas comunes.
Adrián Parrondo Sánchez