19.4.08

Madrid con mayúsculas




Madrid, Madrid, Madrid, pedazo de la España en que nací por algo te hizo Dios la cuna del requiebro y del chotis… sonaba esa canción en un bar donde los abuelos eran los principales clientes. Pasaban allí toda la tarde con sus cartas, su copita y sus puros. Cuando de repente un joven entro a comprar tabaco, según abrió la puerta todos los ancianos dejaron de jugar para observarle. Ya que era muy extraño ver a una persona de esa edad por allí. Llevaba unos vaqueros desgatados y con algún que otro roto de fábrica, un polo de Tommy y unos náuticos.
Pero bueno vamos a concentrarnos en ese joven que entró. Se llama Alejandro o como más le gusta que le llamen Alex. Tiene dieciocho años que cumplió el día anterior. Y nuestra historia comienza ese mismo día de su dieciocho cumpleaños.
Era un diez de Junio, y el único pensamiento de Alex y sus amigos eran las vacaciones de verano, que ya estaban a la vuelta de la esquina. Pero ese día era de él y solo para él. Tenía ganas de una buena fiesta, ya que hacia tan solo unas semanas su novia le había dejado. Se levanto con toda la ilusión del mundo, hacia tiempo que su rostro no lucia una sonrisa tan brillante y verdadera. Llamo a su mejor amigo Gero, y le dio la triste noticia de que ninguno de sus colegas esa noche podían salir. Pero tras la desilusión Gero intento animarlo:
- venga niño que no pasa nada que salimos tú y yo, ya veras que fiestecilla más guapa nos vamos a montar.
- No se tío, si me apetece un montón, pero es que me jode, ¿sabes? Que solo es un día que podían haber hecho un esfuerzo.
- Mira Alex no te rayes, pasa de todos esos que son unos pipas. Salimos nosotros que no necesitamos a nadie más.
- Bueno vale, es que tú si que eres un colega no como el resto.
Llego la noche y Alex se puso sus vaqueros preferidos, desgastados y con algún que otro roto de fábrica, su polo de Tommy y sus náuticos. Gero fue a buscarle a eso de las once y media, se pidieron un taxi y se marcharon.
- Gero, ¿se puede saber a donde vamos?
- No te impacientes Alex, es un garito muy guapo donde no nos va a faltar de nada.
Llegaron y todo estaba muy solitario solo se escuchaba la música que salía del pub.
Alex abrió la puerta y de repente la música se apago y todo su interior estaba oscuro. Y sin que pasara más de un segundo la gente que más quería salió de sus escondites y grito a coro: “¡SORPRESA!” Justo después del fondo se empezó a ver una luz. Era Gero que llevaba una tarta con ni más ni menos que dieciocho velas. Comenzaron a cantar el cumpleaños feliz. Gero cada vez estaba más cerca de su amigo al que se le podía notar que hacía todo lo posible por no llorar. Una vez que Alex y Gero estuvieron cara a cara Alex podía leer en la tarta: “Con todo nuestro amor, estaremos muchos más cumpleaños a tu lado”.
El desmadre comenzó, barra libre, un garito solo para ellos, mucha gente joven y sobre todo y lo más importante muchas, muchísimas ganas de fiesta. Drogas, alcohol y sexo eso no podía faltar en una noche madrileña y menos en cumpleaños. Alex en un momento de risas vio como la puerta se abría y la vio a ella. Sus miradas se cruzaron solo un segundo, pero a él le basto para poder enamorarse. Rápidamente Alex preguntó a la persona que tenía más cerca quien era ella. Le dijeron que era una chica nueva en el barrio, que había llegado hacía una semana y se llamaba Elsa. Alex sin pensarlo se acerco y la dijo:
- ¿qué pasa que se celebra una pedazo de fiesta por mi cumpleaños y no piensas felicitarme?
- ¡hay! perdona debes de ser Alex, ¿no?
- Correcto.
- Pues muchísimas felicidades.
- Pues muchas gracias, ¿y como es que tú por aquí?
- Encontré en mi buzón una invitación, y no se aquí no conozco a nadie y me pareció buena idea pasarme y así me relacionaba un poco con la gente de aquí.
- A pues de lujo, espero que te lo pases genial, si necesitas algo solo búscame.
- Vale, gracias.
Al poco rato Elsa se acerco a Alex y le susurro al odio que si le aparecía dar una vuelta, que estaba muy agobiada y necesitaba tomar el aire. El se ofreció sin pensárselo.
Madrid, Madrid, Madrid, pedazo de la España en que nací por algo te hizo Dios la cuna del requiebro y del chotis…sonaba esa canción en un bar donde los abuelos eran sus principales clientes.


Segundo ciclo de la ESO

La princesita