20.4.08

Romance de la madrileña

Bajo las ramas hermosas
De un madroño estaba
Tenía ojos verdes
Y una preciosa mirada

Sobre su camisa roja
Sobresalía muy clara
Era su hermoso rostro
Era su hermosa cara

Madrileña era ella
Por el prado paseaba
Con su precioso vestido
Corazones arrancaba

Con su perfecta sonrisa
Mis suspiros se llevaba
Ella lo ha sabido siempre
Conmigo ella jugaba

Mi vida le pertenece
Porque mía no es mi alma
Sino suya, de su gracia
De mi querida amada.


Seudónimo: No ventana