Una extraña visita


Respecto al tema de los espíritus y el más allá yo siempre había sido bastante incrédula. Pensaba que quizás habría “algo”, pero como nadie me lo había demostrado... Hasta que una noche alguien me hizo creerlo.
Para coger el sueño, me gustaba escuchar la radio un rato en la cama. Aquella noche estaban echando Milenio Tres. Hablaban de Ventas, un barrio de Madrid que en la guerra fue bombardeado. Sus gentes lo abandonaron, pero se dice que todavía se oyen disparos y gritos de las almas que allí murieron.
Pusieron una grabación de estos sonidos y parecían tan reales que me dio un poco de miedo.
Apagué la radio y me dispuse a dormir. De repente un escalofrío recorrió mi cuerpo y una pequeña ráfaga de aire levantó la sábana ligeramente. Mi corazón empezó a palpitar fuerte. Noté una suave caricia en la nuca y el roce de unos labios.
- Adiós, mi niña. Te quiero –me susurró una voz al oído.
En un segundo todo volvió a la normalidad.
No habrían pasado ni cinco horas desde que me dormí cuando sonó el teléfono.
Era mi madre, papá había muerto.
Para coger el sueño, me gustaba escuchar la radio un rato en la cama. Aquella noche estaban echando Milenio Tres. Hablaban de Ventas, un barrio de Madrid que en la guerra fue bombardeado. Sus gentes lo abandonaron, pero se dice que todavía se oyen disparos y gritos de las almas que allí murieron.
Pusieron una grabación de estos sonidos y parecían tan reales que me dio un poco de miedo.
Apagué la radio y me dispuse a dormir. De repente un escalofrío recorrió mi cuerpo y una pequeña ráfaga de aire levantó la sábana ligeramente. Mi corazón empezó a palpitar fuerte. Noté una suave caricia en la nuca y el roce de unos labios.
- Adiós, mi niña. Te quiero –me susurró una voz al oído.
En un segundo todo volvió a la normalidad.
No habrían pasado ni cinco horas desde que me dormí cuando sonó el teléfono.
Era mi madre, papá había muerto.
Seudónimo: Harajuku (4º B)


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