1.5.09

Tizona

-Vaya semanita que llevo, de un lado para otro empaquetada es ese horrible poliespan que ponen ahora. Menos mal que por fin se han decidido a exponerme es esta sala porque ya me estaba cansando. Que una ya no tiene veinte años…
-¿Quién habla por ahí?
-Soy yo chico, detrás de ti, mira bajo el retrato.
-¡Ah! ¡Qué susto!
-Tranquilo, no es para tanto.
-Ya…es que no se ve todos los días una espada hablando.
-Tienes razón, pero es que a mí me gusta mucho hablar. Por cierto, ¿no sabes quién soy?
-No, lo siento.
-¿Tan rápido olvida la gente? Soy Tizona, la espada del Cid. Gracias a mí ganó numerosas batallas y se convirtió en un héroe.
-¿Quién era el Cid?
-El valeroso hombre que ves aquí fielmente retratado. Fue un caballero de la Edad Media que viajó desde Burgos hasta Valencia para recuperar su honor.
Fue un gran hombre, y yo su fiel compañera que nunca lo abandonó. Me contaba sus preocupaciones y secretos y yo le aconsejaba.
-¿Luchasteis en muchas batallas?
- Ya lo creo, en cientos. Era maravilloso sentir cómo me cogía con esa seguridad y a la vez con tanta delicadeza; y cómo me ceñía a su cintura después. Me cuidaba mucho, le echo de menos…
Oye chico, tu grupo se va.
-¡Es verdad! Me había olvidado de ellos. Tizona, me ha encantado conocerte, pensé que la visita al museo iba a ser un rollo pero gracias a ti ha sido… mágica.
-Me alegro, hasta la próxima.

Maya García Pérez. 1º Bachillerato A