En el mercadillo de Madrid

Todavía no eres mía
pero en mis sonrisas tu caerías
si leyeras mis poesías.
Te recuerdo aún
comprando unas rosas negras
en un humilde rastrillo
de las calles madrileñas.
Recuerdo cuando tropecé
con tus verdes ojos
recuerdo cuando tropecé
con tus labios rojos.
Recuerdo aquel callejón de Madrid
recuerdo gitanos vendiendo flores,
recuerdo aun tu sonrisa sin fin.
Y por estos motivos yo te pido,
que busques en tu interior
el amor correspondido,
ese amor perdido
que no ha desaparecido,
tan solo se ha escondido.
Ago


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